viernes, 16 de enero de 2009

Encuesta: ¿Cómo afecta la crisis a tu negocio?

Hace  un mes aproximadamente os pedí vuestra participación para averiguar como está afectando la profunda crisis que tenemos encima a vuestros negocios o vuestra vida profesional.

Los resultados son los siguientes:

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Gráfica de resultados.

Análisis de los resultados:

  • Hay una persona que seguramente no es de este planeta que parece que no es consciente del panorama económico ...
  • Seis votos se decantan por un afectación baja de su vida profesional por las circunstancias económicas actuales.
  • Diez votos indican que están empezando a sentir los primeros signos de recesión en sus cuentas.
  • La gran mayoría, 34 votos (un 64%) manifiesta que le afecta de un modo notable.
  • Dos personas, a las que quiero manifestar mi apoyo personal, ven peligrar la continuidad de sus negocios.

Bien, sin entrar en banalidades, la recesión en que ya nos encontramos inmersos de lleno es de las más importantes de la historia y lo más destacable es que es de índole global.

Los fundamentos de la situación económica actual hay que buscarlos en la disparidad que ha existido durante decenios entre la economía real y las valoraciones excesivas y arbitrarias de los grandes grupos empresariales y financieros mundiales.

Se ha "generado dinero" sin estar avalado por capitales reales (contantes y sonantes), incluso los reguladores han fallado estrepitosamente. No han regulado en absoluto.

Las grandes agencias de valoración que determinan el valor estimado de una compañía y el grado de confianza que merece daban sus valoraciones a la ligera. Todo valía ... Así hemos llegado a la situación actual.

Dinero de los contribuyente, pagado a los estados vía impuestos, es desviado de la inversión en infraestructuras, sanidad, educación, cultura, ... a dar financiación o liquidez a las instituciones financieras ... para que después nos lo presten ... con intereses.

Es de risa ... si no fuese por que es, podemos decir mejor que fue nuestro dinero.

La crisis y mi vida profesional:

A mí en particular, la situación actual me ha obligado a realizar pequeños ajustes en mi forma de tratar a los clientes además de incrementar el esfuerzo en la búsqueda de nuevas vías de ingresos.

Sobre el trato al cliente debemos pensar que este también siente la crisis. Es absurdo cargar al cliente con un sobreprecio para mitigar nuestras pérdidas de facturación. En mi trabajo por cuenta ajena, hace al menos año y medio que se aprecian anomalías en las tasas de crecimiento no atribuibles a factores internos.

La empresa ha instaurado una política ciega y radical de, primero reducción, y después bloqueo de plantilla (incluso durante periodos pico como Navidad). Esto ha llevado a bajadas de calidad importantes en innumerables aspectos del negocio y a pérdidas importantes y significativas de ventas que fácilmente pagarían (literal) a más personal (cualificado por favor !!).

Esta grave falta de personal, que algunos días ha llegado a resultar casi cómica, está haciendo descuidar peligrosamente la atención al cliente. Resulta irritante que la clientela se me queje (a mí ...) cada día sobre que uno de mis compañeros está sólo en su puesto y no da a basto ...

Los clientes se enfadan y se van ... a veces las esperas superan los 20 minutos. Y no nos engañemos señores, vivimos en una sociedad ocupada en la que todo el mundo tiene cosas que hacer y vamos con el tiempo justo.

Un negocio que busca fidelizar al cliente y buscar nuevos compradores no puede hacerles esperar así.

Mi cambio en el trato al cliente:

La crisis se nota en lo "abultado de la cartera" del cliente, un cliente medio se puede dar menos alegrías que hace un par de años. Y debemos adaptarnos a este hecho.

No podemos mantener una política de tarifas rígida, debemos adaptarla a la parte del ciclo económico en que vivimos. Toca ser flexibles y si es necesario abaratar algunos servicios. En función de lo posible hay que fomentar el trato cercano al cliente y fomentar el valor añadido con una buena dosis de pedagogía ...

Todo esto acarrea unos plazos más dilatados en el SAT, y algunos descontentos entre nuestros clientes acostumbrados a reparaciones o garantías prácticamente en el día ... es el precio de los recortes de plantilla.

De todos modos tenemos un consuelo, somos los mejores, los número uno ... pero dentro de los malos. A mí personalmente me sabe a poco, puesto que mucha veces no siento la satisfacción del trabajo bien hecho.

Mi vida como freelance:

En mi faceta laboral freelance, debo decir que no he notado en absoluto la crisis. No porque no exista, sino porque todavía estoy en la fase inicial, en la fase de crecimiento o expansión.

En el momento actual, que espero que dure, normalmente cada mes facturo más que el anterior y mis tarifas las he mantenido estables en el último año y medio (y no pienso modificarlas). Bien es cierto que esto es gracias a algunos excelentes clientes que he logrado por medio de contactos de mi anterior etapa estudiantil.

Son profesionales que necesitan es la máxima calidad y para ellos el precio está en un segundo plano. Este tipo de clientes es el deberíamos buscar. Pero recordemos que requieren calidad absoluta y esto se logra con método y preparación.

La gran empresa en 2009

No nos engañemos, el personal cualificado es la base del éxito empresarial. Para fidelizar a un cliente es necesario haber fidelizado e integrado en la organización al trabajador ... Para que un trabajador se supere día a día debe de estar incentivado, no a todo el mundo le mueve únicamente el amor propio. El incentivo es el mejor estímulo al trabajador.

Por contra, un "chaval de la calle" con contrato de dos meses no es un trabajador válido de cara al cliente y no puede rendir, es un lastre y un estorbo para sus compañeros y además no tiene incentivo alguno para esforzarse, aprender o mejorar.

Es un círculo vicioso, muchos jóvenes van de empresa en empresa, maltratados y mal pagados. Y en ninguna hacen más de lo necesario, se convierten en emigrantes laborales sin rumbo ...