jueves, 19 de junio de 2008

Ampliación de jornada laboral. El ocaso de la vida familiar.

Un post en Al otro lado del mostrador me ha motivado a crear esta entrada. Nuestros políticos no se dan cuenta de las consecuencias de lo que a veces aprueban pues viven alejados de los sectores sociales a los que afectan muchas de sus leyes.

Cito textualmente: (Extraído de El País.com)

La Unión Europea ha aprobado esta medianoche ampliar por encima de las 48 horas la semana laboral, un derecho social consagrado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) hace 91 años. Los ministros de Trabajo de los Veintisiete han dado luz verde a la propuesta de la presidencia eslovena que permitirá a cada Estado miembro modificar su legislación para elevar la semana laboral vigente de 48 horas hasta 60 horas en casos generales y a 65 para ciertos colectivos como los médicos.

Estas medidas aprobadas pueden parecer razonables, pero todos conocemos como el empresariado de nuestro país las va a interpretar: libertad de jornada laboral.

Según el texto es el trabajador el que debe negociar con el empresario su jornada. Os voy a explicar mi caso, cuando yo he hablado con mi empresa sobre sueldo o sobre jornada laboral la respuesta ha sido: NO, es lo que hay. Ahí se acabó la negociación.

El trabajador no es nada frente a la empresa, cada día uno se da más cuenta de ello, solo somos un número más y en mi caso particular me siento más como un coste para mi empresa que como un trabajador que aporta valor añadido.

Tras seis años en el mismo puesto, veo que no voy a ninguna parte, mis condiciones laborales están absolutamente estancadas. No mejoro aunque al menos no empeoro, pero los gastos fijos suben y suben y no puedo hacer frente a ellos con mi sueldo.

He presentado muchas veces las mejores cifras de rendimiento y beneficios. El cliente aprecia realmente mi capacidad y calidad en mi trabajo, es algo que veo a diario y una de las razones de seguir en mi puesto pero a mi empresa le es absoluta y totalmente indiferente.

Mi sueldo es el mismo que cuando empecé (más las subidas del IPC). No tengo incentivo alguno para mejorar.

Soy una persona dinámica, creo en la formación continua, en el perfeccionamiento de los métodos de trabajo por la experiencia y en la evolución personal. Soy metódico en mi trabajo, valoro mucho la calidad. Sé que el cliente es nuestro medio de vida e intento que valore el trabajo que hacemos y creedme que lo consigo.

A principios de año, por una situación familiar de fuerza mayor tuve que reducir jornada a seis horas. Mi sueldo bajó la parte proporcional.

Para hacer frente a mis gastos hace al menos dos años que tengo que buscarme la vida como freelance además de cumplir con mi jornada laboral en mi empresa.

Si una reforma como la planteada sale adelante será el fin de la vida familiar. España se ha mostrado en contra de estas medidas, pero ya vemos por donde van los tiros a medio y largo plazo, liberalizaciones totales y poder absoluto del empresario.

Es una vergüenza y una lástima porque la familia es el primer cimiento de la organización de la sociedad.